martes, 3 de diciembre de 2013

El uso de flúor en la infancia




El flúor es un elemento eficaz y seguro que ha demostrado reducir la prevalencia de las caries y desmineralizaciones del esmalte, tanto en niños como en adultos. Conseguir una limpieza más completa de los dientes con la aplicación de flúor ayuda a prevenir el desgaste del esmalte dental, proporcionando una mayor protección a cada una de las piezas. El flúor en la infancia se debe usar de forma equilibrada y moderada ara evitar afectar el esmalte o desencadenar fluorosis.

Cómo dar flúor a mi hijo?
El seguimiento del niño para administrar la cantidad de flúor necesaria y equilibrada es de vital importancia para prevenir la caries dental. Suministrarle una cantidad u otra y en una frecuencia determinada depende del riesgo de caries de cada persona. Además del uso de selladores de fisuras que recomiendan los dentistas también existen diferentes técnicas y productos que contienen dicho mineral: alimentos como las espinacas y el arroz lo contienen en pequeñas cantidades, así como la mayoría de dentífricos y el agua potable de muchas ciudades. Su uso desde el nacimiento puede reducir la aparición de caries hasta un 65%.

En el contexto del hogar, la principal fuente de flúor es la pasta dentífrica. También lo podemos encontrar en forma de geles y barnices, en líquidos para enjuagues bucales y en gotas o pastillas para ingerir. La mayoría de estos productos, exceptuando la pasta dentífrica, deben estar explícitamente recomendados por un odontólogo cualificado que se encargue del seguimiento del niño. Los profesionales en el campo aconsejan aplicar la sustancia en el consultorio hasta que el niño cumpla 1 o 2 años de edad y, desde el momento, hacerlo cada 4 o 6 meses. De esta temprana edad hasta que su hijo tenga 6 años, es recomendable usar una pasta dental infantil, que contiene menos flúor y previene las manchas amarillentas en los dientes, es decir, la fluorosis. Con una cantidad pequeña de dentífrico sobre el cepillo ya es suficiente. A partir de los 6, el niño ya puede utilizar pasta dental para adultos con una cantidad de entre 1 y 2 cm sobre el cepillo.

El cepillado con flúor debe realizarse durante unos 2 minutos aproximadamente. Se aconseja no tomar agua ni comer ningún alimento durante los 30 minutos o una hora siguientes a su aplicación, para asegurar una acción lo más efectiva posible. Este procedimiento también es aplicable a los enjuagues, pero en un espacio temporal de entre 2 y 4 minutos. La ingestión es uno de los riesgos a los que pueden derivar los enjuagues con flúor. Para evitar el peligro, no deben ser usados en la infancia antes de los 6 años de edad. Pueden usarse de forma semanal o diaria sin superar los 3mg por día. Sólo se recomienda el uso de enjuagues si el agua bebida de la zona dónde vive tiene menos de 0,3ppm de flúor. Así, el flúor como mineral nutritivo mejora la calidad del esmalte dental proporcionando fuerza a los dientes para luchar contra las caries.


  Dr. Claudio A. Sorrentino
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viernes, 29 de noviembre de 2013

Una limpieza dental regular podría disminuir el riesgo de enfermedades cardíacas

Una investigación nueva sugiere que aquellas personas que visitan regularmente a los dentistas para que se les realice una limpieza dental podrían disminuir el riesgo de sufrir un ataque cardíaco o una apoplejía.

Al seguir de cerca a más de 100 mil personas sin historial de problemas cardíacos o infartos cerebrales por un promedio de 7 años, investigadores de Taiwán hallaron que aquellas personas que controlaban la limpieza de su dentadura con un odontólogo al menos dos veces por año durante dos años tenían una probabilidad del 24 por ciento menos de riesgo de sufrir ataques cardíacos y una disminución del 13 por ciento del riesgo de padecer apoplejías comparadas con aquellas que nunca visitaban al dentista o lo hacían sólo una vez cada dos años.

Al parecer, la limpieza profesional de los dientes reduce el crecimiento de bacterias que causan inflamación y pueden derivar a ciertas enfermedades. Los resultados de la investigación no son sorprendentes ya que han existido muchos estudios que demuestran una asociación entre la inflamación y enfermedades cardíacas. Con la limpieza dental, se cree que la inflamación crónica disminuye.

Mientras tanto, otro estudio realizado en Suiza reveló que diferentes tipos de enfermedades de las encías podrían predecir el grado de riesgo de sufrir ataques cardíacos, apoplejías y falla cardíaca. Los investigadores hallaron que a menor cantidad de dientes y mayor cantidad de infecciones alrededor de la base de los dientes se aumenta el riesgo de que una persona sufra falla cardíaca o un ataque cardíaco.


  Dr. Claudio A. Sorrentino
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lunes, 28 de octubre de 2013

Antibióticos y odontología

Mucho ha transcurrido desde que, en 1942, la penicilina G se convirtiese en el primer antibiótico de éxito terapéutico utilizado en clínica, revolucionando así el tratamiento de las enfermedades infecciosas en la primera mitad del siglo XX. Desde entonces, la medicina ha ido evolucionando junto a la sociedad a pasos agigantados y, actualmente, el uso de antibióticos está ampliamente generalizado. Pero, qué son exactamente los antibióticos? Los antibióticos son sustancias químicas obtenidas de microorganismos o bien de síntesis química, que tienen la capacidad de suprimir el crecimiento y multiplicación (acción bacteriostática) o provocar la destrucción (acción bactericida) de ciertos microorganismos.

Qué pasa cuando abusamos? El abuso de las terapias antimicrobianas, las prescripciones incorrectas y la facilidad con la que las bacterias se adaptan a estas moléculas generando resistencias son los principales factores que han inducido a la inutilidad de muchos de los antibióticos desarrollados en el siglo pasado y también recientemente”.

Cuál es su papel en el campo de la odontodología?

El uso de antibióticos se aplica para algunas formas de periodontitis y en ciertos pacientes. En tratamientos preventivos, la profilaxis antibiótica se ha justificado en un intento de prevenir las bacteremias y una posible endocarditis bacteriana. No obstante, actualmente cada vez más investigadores abogan por realizar una revisión de los criterios de profilaxis antibiótica, sobre todo si tenemos en cuenta que estadísticamente la probabilidad de causar endocarditis infecciosa con una extracción, incluso en pacientes con cardiopatías, es de 1 entre 3.000. Además, estos autores recomiendan el uso de antisépticos orales eficaces para evitar la sobreexposición del paciente a antibióticos que, por otra parte, son cada día de eficacia más cuestionada”.

Hoy en día, los antibióticos más utilizados en odontología son los antibióticos B-lactámicos (para el tratamiento de infecciones causadas por enterobacterias), el Metronidazol (una molécula de síntesis química para el tratamiento de infecciones producidas por Trichomonas vaginalis, aunque también presenta elevada actividad bactericida frente a microorganismos anaerobios y microaerofílicos) y las Lincosamidas (son principalmente bacteriostáticas y su actividad bactericida depende de su concentración).


  Dr. Claudio A. Sorrentino
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