viernes, 11 de octubre de 2013

Glositis: la inflamación de la lengua

La utilización de la lengua nos permite masticar, tragar, expresarnos, sentir el gusto de los alimentos… Se trata de uno de los órganos más importantes para desarrollar nuestro día a día con normalidad y, por ello, debemos cuidarlo y prestar una especial atención a su higiene. Entre las enfermedades que pueden afectar a este órgano se encuentra la glositis, una afección de la lengua que provoca su inflamación. Aunque generalmente no suele ser grave sí puede llegar a ser muy molesta e impedirnos hablar con normalidad. 

No olvidemos que la lengua es un órgano muy sensible, formado principalmente por músculos, y recubierto por una mucosa que contiene todas las papilas gustativas.
Las causas que provocan una glositis pueden ser diferentes y variadas, entre las más comunes se encuentran: la reacción alérgica a un medicamento; infecciones virales o bacterianas; niveles bajos de hierro o algún tipo de anemia; lesión o irritación por quemaduras o algún aparato odontológico; tabaco, alcohol o alimentos calientes. En ocasiones, la glositis es sencillamente hereditaria.

Síntomas
Los síntomas son fácilmente reconocibles y se aconseja acudir a un especialista si duran más de 10 días y/o la hinchazón nos impide hablar, respirar o comer con normalidad. Son los siguientes:
  • Inflamación de la lengua
  • Dificultad para hablar, masticar o deglutir.
  • La lengua adquiere una textura lisa.
  • Lengua sensible o dolorida.
  • Cambio de color de la lengua (color pálido o rojo intenso).
Para tratar la glositis debemos acudir a la causa que es la raíz del problema. Una vez tratada la causa, los síntomas suelen remitir sin mayores complicaciones. Si la glositis ha sido provocada por una infección, el paciente puede recibir un tratamiento con antibióticos o, si está relacionada con la alimentación, bastará con modificar la dieta y utilizar suplementos vitamínicos para compensar las deficiencias nutricionales.
En ocasiones, la glositis puede ser indolora, aunque en la mayoría de los casos suele producir molestias y dolor a la hora de realizar actividades cotidianas como comer, cepillarse los dientes o respirar por la boca. Es aconsejable evitar comer alimentos condimentados o irritantes. En casos extremos, la glositis puede llegar a bloquear las vías respiratorias.
Una correcta higiene bucal puede ayudar a prevenir la enfermedad y, por ello, se recomienda cepillarse los dientes al menos dos veces al día y utilizar hilo dental.


  Dr. Claudio A. Sorrentino
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viernes, 20 de septiembre de 2013

Las enfermedades periodontales, principal causa de halitosis

Recientes estudios ponen de manifiesto que el origen de la halitosis se encuentra en la cavidad bucal, desmintiendo la mayoría de las teorías anteriores que situaban su causa en el estómago, lo que relaciona de manera clara el mal aliento con las enfermedades periodontales. La primera de los tres primeros tipos de halitosis es la genuina o verdadera, cuyo olor puede medirse de manera objetivable. Por su parte, la segunda de ellas, la pseudohalitosis, sobreviene cuando el paciente tiene la percepción de padecerla pero no es objetivable por su odontólogo. En tercer lugar, la halitofobia tiene lugar cuando la queja del paciente por su supuesta halitosis es persistente pero no objetivable.

Según las estadísticas, un 30% de la población adulta padece o ha padecido halitosis genuina en alguna ocasión, lo que supone una prevalencia estimable: de ellos, cerca del 90% de los casos tienen su origen en la misma boca; al mismo tiempo, de estos, el 60% de los casos de halitosis verdadera está asociada a algún tipo de patología periodontal. Dentro de este 60%, se evidencia que entre el espectro de posibles patologías periodontales causantes, la gingivitis y la periodontitis son, con un 30% de los casos cada una, sus causas más probables .

En cuanto a la prevalencia de la halitosis entre varones y mujeres,  no se han observado diferencias notables, aunque son siempre las pacientes del género femenino las que más se preocupan por padecer la enfermedad y, como consecuencia, insisten más en su tratamiento. En la categoría por rango por edades sí se hace patente una mayor prevalencia, ya que el porcentaje de casos aumenta con la edad. Si distinguimos por edades, son los individuos jóvenes los que más se preocupan por este problema, aunque generacionalmente no son el colectivo más afectado por la halitosis.


  Dr. Claudio A. Sorrentino
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miércoles, 11 de septiembre de 2013

Encías: patologías y tratamiento



La cavidad bucal, al ser un ecosistema abierto y dinámico, está expuesta a numerosos factores que regulan su composición microbiana cuando se altera el equilibrio de la boca, lo que da lugar a la posible aparición de las enfermedades por acumulación de bacterias en forma de biofilm dental. El periodonto está constituido por la encía, el ligamento periodontal, el cemento radicular y el hueso alveolar. Estas tres últimas estructuras son internas: no se pueden ver a la inspección porque están dentro de los maxilares. La función del periodonto es adherir el diente a los maxilares. La encía tapiza toda la boca y parte de los dientes; una encía sana presenta un color rosa pálido (salmón o rosa coral) y, aunque existen variaciones de acuerdo con la vascularización y pigmentación, no presenta inflamación ni sangrado
.
Si no logramos eliminar mediante higiene convencional los restos de biofilm dental acumulados sobre los dientes, se puede alcanzar un nivel de complejidad bacteriana en forma cuantitativa y cualitativa, que se vuelve incompatible con la salud bucal. La acumulación y el metabolismo de las bacterias en la boca se consideran causas directas de caries dental, gingivitis, periodontitis, infección periimplantaria y estomatitis.
Esta se manifiesta con encías enrojecidas, inflamadas, sangrado espontáneo, pero sin bolsas periodontales; es un estado reversible, es decir, que cuando realizamos correctas medidas de higiene oral se puede restaurar la salud de las encías.

La periodontitis es una enfermedad inflamatoria degenerativa irreversible causada principalmente por bacterias específicas como P.gingivalis, A. Actionomycetemcomitans o T. Forsythensis que afectan tanto a los tejidos del periodonto como a los tejidos que forman el soporte del diente. La mayoría de periodontitis provienen de una gingivitis mal tratada. Se caracteriza por presentar una alteración significativa del color de las encías en torno a un color rojo intenso amoratado, exudado purulento, mal aliento, movilidad dentaria, supuración, migraciones dentarias, pérdida de hueso, etc. La periodontitis es un proceso irreversible.

Factores de riesgo
Consiste en examinar los riesgos, de modo que estos puedan ser evitados, reducidos y controlados.
-Factores de riesgo genéticos: alteraciones de células fundamentales en la defensa del periodonto, por lo que se reduce la capacidad defensiva de las encías.
-Factores de riesgo ambientales: tabaco, estrés, dieta, etc.
-Factores de riesgo adquirido: enfermedades sistémicas como VIH, diabetes o medicamentos que pueden causar sobrecrecimiento gingival.

Plan de tratamiento
El tratamiento de la enfermedad periodontal comporta 4 fases:
1.Higiene oral: una correcta técnica de cepillado, limpieza interproximal y coadyuvantes en la higiene oral.
2.Tratamiento no quirúrgico: raspado y alisado radicular.
3.Tratamiento quirúrgico: cirugía periodontal e implantes.
4.Fase correctiva: colocación de implantes, prótesis y mejoramiento de aspectos estéticos.

  Dr. Claudio A. Sorrentino
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